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9/12/2014

A vueltas con el Exit Tax

El ecosistema startup ya tiene nuevo anglicismo estrella: Exit Tax.

Desde que Martin Varsavsky lanzara en su Tumblr una alerta apocalíptica, el ecosistema no ha escatimado en palabras. Emprendedores como Pablo Villalba se apresuraron a decir que abandonaban el país. Otros como David Bonilla afirmaban explicarnos “La Exit Tax como no te la va a explicar nadie”. El propio Varsavsky, Iñaki Arrola y nuestro amigo Javi García, de Sintetia y Alantis Seed, daban sus impresiones en un artículo a toda página en Expansión. No hay blog que se precie que no haya hablado del ya célebre Exit Tax. En redes sociales los emprendedores se han despachado con calificativos como “corralito”, de “infierno fiscal”, de la “puntilla a las startups”…

Sin embargo, de lo que hemos tenido oportunidad de leer, no todo se acerca a la realidad del precepto. De hecho, una regulación expresamente pensada para evitar la fuga de capitales (especialmente a paraísos fiscales), el fraude fiscal y la evasión de impuestos, que ya ha sido implementado en otros países como Francia, se ha dibujado en el imaginario colectivo como un ataque expreso a las startups. Nada más lejos de la realidad.

Por ello, nos hemos animado a aclarar algunos puntos esenciales que consideramos no se están trasladando correctamente por muchos de los citados.

En primer lugar, efectivamente, el impuesto grava plusvalías latentes. Es decir, ganancias patrimoniales no realizadas aún. Te obliga a pagar un impuesto por una ganancia que aún no has tenido y que ni siquiera es seguro que vayas a tener. Esto es lo grave y el gran motivo de la alerta: como punto de partida, si modificas tu domicilio fiscal como persona física y eres titular de paquetes de valores (acciones o participaciones) cuyo valor de mercado sea superior a (i) 4.000.000 € de forma agregada o (ii) a 1.000.000 si se trata de una compañía en la que ostentas más del 25%, tendrás que pagar un impuesto por una ganancia patrimonial que no has tenido aún. Y que quizás nunca llegues a tener.

Ahora bien, a partir de esa base superficial que ha trascendido, es necesario matizar una serie de aspectos para aclarar el impacto real del Exit Tax sobre las startups.

 

1. LA VALORACIÓN DE TUS PARTICIPACIONES.

Es el gran caballo de batalla y el objeto de debate más caliente en redes sociales. De partida parece sencillo, se trata del valor de mercado de las participaciones sociales en el momento de cambiar tu residencia. Y aquí llega el gran debate: ¿Qué es valor de mercado?

Pues el proyecto de artículo 95 Bis dice claramente que, salvo prueba en contrario (que correspondería realizar a la administración), será el mayor de los siguientes dos:

a.       El Valor Teórico Contable del último ejercicio, es decir, el valor de tu participación en relación con el patrimonio neto; o

b.      El que resulte de capitalizar al tipo del 20% el promedio de los resultados de los tres ejercicios sociales últimos ejercicios.

Queridos emprendedores, convendréis conmigo en que, si analizamos patrimonio neto y resultados de un altísimo porcentaje de las startups españolas, no muchos promotores son titulares de participaciones sociales que superen los valores mínimos del Exit Tax con esos criterios de valoración, ¿no?

No obstante, es cierto que Hacienda se reserva el derecho a probar que el valor de mercado es otro. Y ahí surge la confusión: ¿es el valor de la última ronda de financiación el valor de mercado de mi startup como, por ejemplo, defiende David Bonilla?

Es una cuestión del todo subjetiva, pero nos vamos a mojar. En nuestra opinión, el valor de ronda no debe ser considerado valor de mercado, dado que no es el precio al que alguien adquiere o adquiriría esas participaciones sociales en el mercado, sino un valor otorgado a un paquete accionarial concreto en base a unas expectativas de rentabilidad futura con un componente de riesgo elevado. El inversor no compra participaciones sociales pagando su precio a un socio-vendedor (el promotor, por ejemplo), sino que inyecta dinero en la compañía asumiendo que ese dinero, gestionado por un equipo, permitirá a esa sociedad que explota un negocio valer mucho más a futuro. Sobre esto, os recomendamos que leáis a Antonio Manzanera en su Finanzas para Emprendedores.

No obstante lo anterior, puede haber otras interpretaciones – como la que defiende Javi García – en relación con que el inversor ha otorgado una valoración de mercado a esa compañía de cara a su inversión y ello ha generado plusvalías latentes para el promotor (su participación en relación con la del inversor vale mucho más que lo que indica su patrimonio neto, aunque no haya recibido un euro a cambio) y, por tanto, sobre ese valor aplicaría el fisco el Exit Tax.

En nuestra experiencia, Hacienda suele tomar el camino más fácil, que es el de aplicar el Valor Teórico Contable (también cuando la ronda de financiación es a la baja, por ejemplo, a valor nominal y de ello hemos tenido alguna experiencia reciente) pero lógicamente el precepto abre la puerta al debate al permitir que Hacienda pruebe otro valor de mercado.

 

2. ¿CUÁNDO Y CÓMO SE APLICA? LAS EXCEPCIONES.

O mejor dicho: ¿cuándo no se aplica?

Todos nos hemos detenido mucho en discutir sobre el valor a partir del cual entra en juego el Exit Tax, pero no lo hemos hecho tanto en las excepciones a su aplicación que, realmente, es lo más importante del precepto y, por tanto, de cualquier análisis del asunto. Por eso, queríamos hacer algunos matices, que son la clave de este post:

  1. Si el cambio de residencia es dentro de la Unión Europea, solo se pagará el impuesto si se abandona posteriormente la Unión Europea, aplicándose entonces el régimen general que a continuación explicamos, o si, finalmente, se venden las acciones/participaciones.

Es decir, si te vas a Londres, Berlín o Estocolmo como te recomendaba Varsavsky, no pagarás el Exit Tax salvo cuando finalmente vendas tu empresa y se realice la plusvalía. Parece lógico, ¿no?                                                                                                                              

  1. Si te vas fuera de la Unión Europea y el cambio de residencia está justificado por motivos laborales y no se produce a un paraíso fiscal – por ejemplo, por decir un sitio al azar, a Palo Alto –, no se abonará ahora el impuesto, sino que podrás dejarlo aplazado. Si regresas en un plazo que puede ser de hasta 10 años sin haber vendido las participaciones (por ejemplo, porque has cerrado la empresa), la obligación de pago del impuesto desaparecerá. Si, dentro de ese plazo, vendes tu compañía, entonces deberás pagar el impuesto en ese momento o, si lo prefieres, cuando se termine el plazo de aplazamiento.

Queridos emprendedores, si aún formas parte del equipo directivo de tu compañía y trasladas ésta fuera de España para poder ser más grande, de modo que tú, lógicamente, tienes que irte con ella (es éste el caso más habitual, ¿verdad?), tienes justificación y no abonarás ahora el impuesto por las plusvalías. Lo harás solo cuando vendas la empresa. Parece justo, ¿no?

Claro, siempre que no decidas trasladar tu compañía a Bahamas por aquello de la calidad de vida…

  1. Si el cambio de residencia se produce por cualquier otro motivo (no es necesario una motivación laboral o profesional) a un territorio con el que España tenga suscrito un Convenio de Doble Imposición (la práctica totalidad de los estados, salvo aquellos que son paraísos fiscales, lo tienen) rige lo expuesto en el punto b. anterior. Es decir, si regresas sin haber vendido, no pagas. Si, estando domiciliado en otro territorio, vendes tus participaciones/acciones, pagas cuando hayas vendido tu empresa o, incluso, podrías hacerlo más tarde, a la finalización del periodo de aplazamiento.
  1. Alguno pensará que esto tiene que tener truco. Y lo tiene. El aplazamiento conlleva intereses (5%) y la necesidad de aportar una garantía de pago.

Lo de los intereses no tiene mucho arreglo (aunque se extinguen con la deuda - y, por tanto, no has de pagarlos - en caso de que regreses a España sin haber vendido la empresa), pero lo de la garantía lo tiene sencillo: puedes pignorar (aportar como garantía) tus participaciones/acciones como garantía para el aplazamiento, que, simplemente manteniendo el valor que haya dado Hacienda a las mismas para considerar aplicable el Exit Tax, será superior necesariamente al impuesto, ya que éste consiste en un porcentaje (en escalado) sobre el valor total de la plusvalía.

No te preocupes por el impacto de la garantía sobre eventuales operaciones. En un Exit, la prenda puede levantarse en el mismo acto de la venta. Dicho gráficamente, en la venta, Hacienda saldría de la Notaría con un cheque por el importe del impuesto aplazado y tú saldrías con un cheque por el resto del dinero.

 

3. BONUS TRACK: ¿DÓNDE SE APLICA?

Para finalizar, muchos clientes radicados en la Comunidad Autónoma Vasca nos han preguntado por cómo les afectaría el Exit Tax. Igualmente, hemos leído a muchos otros emprendedores también radicados en el País Vasco que transmiten su indignación en diferentes medios.

Para ellos tenemos una buena noticia: el Exit Tax no se les aplicará. De momento, al menos.

Como sabréis, Bizkaia, Gipuzkoa y Araba (además de Navarra) tienen su propia normativa fiscal. Esa normativa fue modificada, del mismo modo que lo es ahora en el resto del Estado, en diciembre de 2013 y enero de 2014. Y el Exit Tax no ha sido introducido en las Normas Forales del IRPF ni hay motivo para pensar que vaya a introducirse.

Por tanto, emprendedores vascos, Keep Calm! ¡Por el momento, al menos, no se os aplicará el Exit Tax!

 

En definitiva, como podéis ver, la situación no es tan dramática. Se trata de un precepto que busca evitar o gravar la fuga de capitales motivadas por la evasión fiscal. Es un precepto cuya principal finalidad es combatir el fraude fiscal. No es un ataque jurídico teledirigido a las startups tecnológicas. Ahora bien, ¿es mejorable la construcción del artículo? Desde luego. Sobre todo en lo que atañe a la burocratización de las excepciones vía solicitud de aplazamientos y quizás en la carencia de regulación de los supuestos de disminución del valor de las acciones en la venta final respecto al valor tomado para el Exit Tax (probablemente se pueda mejorar vía reglamentaria este aspecto).

Pero la única conclusión real es que, si te relocalizas a otro país que no sea un paraíso fiscal y lo haces por motivos estrictos vinculados al desarrollo de negocio de tu empresa, que es lo que preocupa al ecosistema, no tendrás que pagar el Exit Tax hasta que no vendas tus acciones/participaciones en la misma y, por tanto, ingreses el dinero en tu cuenta (o cobres en acciones del comprador, pero eso es otro cantar).

 

Por si queréis más información, os dejamos dos posts que nos han parecido muy interesantes y acertados sobre el asunto:

El Blog Salmón.

Blog de Carlos Guerrero.